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lunes, octubre 07, 2002
      ( 10/07/2002 ) Hetoo  
Peter Pan y la capacidad de volar

A lo largo de mi vida he ido marcando momentos, como hitos en el camino, que en cierto modo van indicando la dirección, el sentido.
Todo pasa. Sin remedio. Es inevitable que exista un final.
Esa certeza me acompaña en cada instante. Es algo que no necesito buscar, ni plantearme, porque está cerca. Como mi fiel sombra, que aunque a veces dificil de percibir, siempre permanece a mi lado.
El foco que hace que dicha certeza surja con mas intensidad son los estados de ánimo intensos. La completa felicidad o la desgracia mas absoluta. En esos momentos no puedo evitar proyectarme hacia el futuro, y ver el presente desde allí: el pasado de ese futuro. ¿Qué quedó de ese momento después de un tiempo? ¿Cuánto influyó en mi vida? Y cada vez no es sino un recuerdo. Como tantos otros.
Entonces marco ese momento. Bueno o malo. Intenso en todo caso. Y pasa a engrosar mi colección de momentos presentes. Otra fotografía mas para el álbum.
Luego sigo disfrutando, o llorando, con mas intensidad si cabe, para que ese momento de mi colección realmente merezca su sitio en ella. Sabiendo que acabará sin remedio y que luego vendrán otros. Como siempre.

Esos momentos presentes suelen hacer (ya en el futuro) que me replantee, que cambie, que tome decisiones.
A veces son decisiones nimias, a veces han cambiado mi vida y a mi misma.

Uno de los primeros (y para mi de los mas importantes) de mi colección, es aquel en el que vuelo. Es un momento largo, en la otra casa, con pocos años. Me pongo de pie sobre la cama, no tengo todas conmigo y aunque sé que lo voy a conseguir es mejor prevenir que curar. Extiendo los brazos y salto. El aire me sostiene, como el agua, pero con menos densidad, así que tengo que esforzarme mas para escapar de la gravedad. Utilizo la misma técnica, agito los brazos como si estuviera buceando y empiezo a moverme. Aumento la velocidad de las brazadas puesto que veo que el suelo se acerca. Me dirijo hacia el salón.

Aquel momento presente fue un éxito. Me llenó de felicidad y orgullo. ¡Había conseguido volar! Cierto que había sido un vuelo corto y rasante, pero mejoraría con la práctica. Estuvo inundado de esperanza.

Lo intenté otras veces: en el mundo real, en el mundo de los sueños, en el mundo de los sueños conscientes, en el mundo de la fantasía... pero aunque he vuelto a conseguirlo en bastantes ocasiones ninguna mas ha tenido la importancia suficiente como para pasar a formar parte de mi colección. Excepto una:

Me despierto en el sueño y me doy cuenta de que estoy soñando. La emoción me embarga, es mi sueño, así que puedo hacer lo que quiera. Alrededor no hay nada y debido a la penumbra la vista no alcanza muy lejos, pero ésto no me preocupa, me siento segura e invencible. Salto y empiezo a volar.
Uso mi método, agito los brazos simulando brazadas: funciona, me mantengo en el aire. El entorno es similar a una nave industrial de la que no se ven los límites en horizontal, aunque sí el suelo y el techo, y las columnas. La sensación es increíble. No hay colores, solo grises. Me pregunto por qué hago estos movimientos puesto que al ser un sueño debería poder volar sin mover los brazos. Sin embargo cuando disminuyo el ritmo de las brazadas empiezo a caer. Parece que no controlo mi sueño como pensaba. La oscuridad se va espesando y empieza a resultar opresiva. Hay algo en ella, noto su maldad y me busca. Empiezo a asustarme un poco, pero no hay problema, es un sueño, solo tengo que despertarme. Deseo despertarme pero no pasa nada. Lo que está en la oscuridad se acerca, puedo sentirlo. El pánico me domina y el aire se espesa, cada vez me cuesta mas moverme. Es un sueño. Se acerca, va a cogerme. ¡Quiero escapar! Puedo hacerlo, solo tengo que desearlo...
Me despierto en el sueño y estoy en mi cama. Me cuesta un rato darme cuenta de que sigo soñando. El entorno tan familiar me confunde. Pero estoy a salvo. Suficientes experimentos para una noche. Me doy la vuelta en la cama y vuelvo a dormirme en el sueño.


A lo mejor la diferencia temporal entre un momento presente y otro es lo que hace tan diferente el resultado. A lo mejor para hacerse adulto es necesario perder la capacidad de volar.
Yo nunca quise perder esa capacidad y sigo sin querer perderla.
Durante mucho tiempo tampoco quise ser adulto, perder la inocencia, crecer.

He cambiado.

Si ser adulto significa poder decidir en mi vida, qué quiero hacer, qué quiero ser... Sí, quiero ser adulto. Y si para conseguir ese estatus necesito tener un trabajo fijo, pagar una hipoteca y pasar apuros a fin de mes, pues lo acepto.

Pero seguiré intentando volar. Y seguiré intentando no perder del todo la inocencia.

#




Al final he caido
Hetoo

frases memorables:
Desde esta postura, si sonrío dejo de ver a María
beor
hmm


leyendo:
gestión de la diversidad
(Cristina Torrado)

En la Gestión de Recursos Humanos, el Eneagrama supone una nueva agrupación de competencia aplicable a la selección, a la retención y el desarrollo de nuestros profesionales. Nos permite conocer cuál será el futuro de las personas que incorporamos a nuestra organización, mucha mas allá de cuál ha sido su pasado. Guía los cambios estratégicos para multiplicar los resultados. Deja puertas abiertas para el cambio y la mejora. Favorece la comunicación, la eficiencia y el compromiso a través de la Gestión de la Diversidad.

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Piccara y el tráfico
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