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martes, noviembre 12, 2002 ( 11/12/2002 ) Hetoo ¡Si es por tu bien! Hay dos cosas que no soporto. Que intenten convencerme de que haga algo que no quiero hacer (eso no incluye que intenten convencerme de que haga algo que quiero hacer pero pienso que no debería hacer, pero eso empieza a ser muy complicado y la diferencia tan sutil, que a veces ni yo la encuentro hasta que no me empiezo a cabrear), y que me digan que haga, o mas bien, que deje de hacer algo “por mi bien”. Soy géminis. Para muchos eso no significará nada, pero sea por lo que sea, incluso casualidad, soy géminis representativa. O sea, que si pillas una definición de un géminis un poco seria, te encuentras con un estereotipo que se corresponde bastante conmigo. Mi ascendiente es Escorpio. O sea cabezota (y eso no necesito que me lo diga ningún horóscopo). Y encima la casa de Tauro me pilla tan cerca que soy paciente hasta el infinito (si no cambio de idea antes) Una vez un amigo mío se cabreó conmigo por una cosa absurda que hice (la cosa era absurda y el que se cabreara por ello también). Después de casi tres años aguantando sus rabietas cada vez que nos veíamos, se le pasó. Hoy es de mis mejores amigos (esto suena a anuncio malo de adelgazar %) ) Cuando me planto, me planto. Y aunque sepa que mi postura es completamente absurda, el hecho de que “otro” intente hacerme cambiar de idea, solo consigue que me plante con mas fuerza. Me recuerda al principio de acción – reacción que estudié en física tiempo ha. A mayor presión, mayor resistencia, o algo así. El resultado es que no se genera movimiento. Soy capaz de aprender de las experiencias de los demás, ya me lo he demostrado varias veces. Y soy capaz de utilizarlas para, en condiciones parecidas, cambiar el resultado. También me lo he demostrado varias veces. Y soy capaz de intentarlo aún sabiendo que puede salir mal. Incluso sabiendo que todo el que va por ese camino se estampa, hay veces que necesito probar que no hay ninguna manera de no pegársela y voy. Y hay veces que me he estampado, y hay veces que no. La famosa frase de “lo hago por tu bien, es para evitar que te estampes”, me repatea. Y lo peor es que hay quien te lo dice con el corazón en la mano, completamente convencido de que es lo mejor para ti. A mí me parece una postura de lo más egoísta, porque solo hay algo mas duro que ver sufrir a alguien a quien amas: saber que le podías haber ahorrado ese sufrimiento. Pero es que a veces ese “alguien” (en este caso yo) necesitaba pegársela para quedarse tranquila. Y lo peor es cuando se unen las dos cosas. Cuando alguien te intenta convencer de que hagas algo que no quieres “por tu bien”. Pocas veces exploto. Pero pocas veces puedo evitarlo en esos casos en que ambas se reúnen. # |
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