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viernes, diciembre 05, 2003
      ( 12/05/2003 ) Hetoo  
¡Guardias! ¿Guardias?

"- Supongo que ahora tú serás el capitán - dijo Zanahoria.
Colon se sobresaltó.
- ¿Yo? ¡Yo no quiero ser capitán! No sé cómo piensa un capitán. Además, no creo que valga la pena, sólo por nueve dólares más al mes.
Tamborileó los dedos cobre la mesa.
-¿Solo cobraba eso? - se asombró Nobby -. Yo pensé que los oficiales se forraban.
- Nueve dólares más al mes - repitió Colon -. Una vez vi las tarifas de salarios. Nueve dólares mas al mes, y dos dólares extra para plumas. Sólo que nunca quiso cobrar esos dos dólares. Que cosa mas rara, ¿no?
- No le iban las plumas - suspiró Nobby.
- Es verdad - asintió Colon -. Lo que le pasa al capitán es que..., bueno, una vez leí un libro, ¿sabéis que todos tenemos alcohol en el cuerpo, una especie de alcohol natural? Aunque no hayas bebido ni una gota en toda tu vida, el cuerpo lo produce. Pero el capitán Vimes, no sé, debe ser una de esas personas cuyo cuerpo no lo produce de manera natural. Es como si hubiera nacido con dos copas de menos.
- Caray - se sorprendió Zanahoria.
- Sí..., así que, cuando está sobrio, está demasiado sobrio. Es una resaca permanente. ¿Te acuerdas de cómo te sentías cuando te despertaste el otro día después de beber tanto, Nobby? Bueno, pues el capitán se encuentra así constantemente.
- Pobre hombre - asintío el cabo -. Nunca me di cuenta. No me extraña que estuviera siempre tan sombrío.
- Así que siempre está intentando recuperar el nivel de alcohol. Lo que pasa es que nunca da con la dosis exacta. Y claro..."

Terry Pratchett


Una vez me dijo un amigo, mientras pedíamos la primera cerveza de la noche, que él sentía que para ser normal tenía que tomarse dos cervezas.

Si me lo hubiera dicho alguna otra persona, me lo hubiera tomado a risa. Pero no viniendo de él.

Es un tipo taciturno, muy reflexivo, al que, sin esas dos cervezas, le cuesta hablar con la gente. No quiere molestar, le parece que nada de lo que vaya a contar va a ser interesante, o conveniente. En ese estado, habla de cosas "importantes" o no habla. Ni siquiera espera que hables tú. Hay muchos ratos que se rellenan con conversación intrascendente, que la mitad de las veces no interesan ni al que lo cuenta. Pero lo agradece: el silencio es incómodo, y él no quiere que nadie se sienta incómodo a su lado, aunque no sepa como evitarlo.
Esa forma de comportarse crea un vacío a su alrededor que hace dificil acercarse a él.

Luego se toma dos cervezas, y ese vacío se disipa. Habla, cuenta anécdotas, su último viaje, satiriza a tal compañero, siempre de forma sarcástica, no hiriente, entra en temas personales, comenta algún miedo, pregunta otros, los debatimos, acabamos hablando de cualquier cosa...

Después de la cuarta, es el alma de la fiesta. Después de la octava, ya no le importa que alguien piense que es gilipollas y que al día siguiente no le hable...

Además, al día siguiente no podrá ni culparle por que no quiera volver a verle. Y al recordar lo que le dijo, se le pondrán las orejas coloradas, porque eso sí, aunque a través del alcohol consiguió desinhibirse, en ningún momento dejó de ser consciente de la realidad.

Cuando me encontré con este texto, leyendo "¡Guardias! ¿Guardias?" enseguida me vino él a la cabeza.

Conozco a dos o tres personas más a las que "les faltan dos copas". La explicación que da Colon, puede ser un tanto fantástica, pero la definición les viene al pelo.

Suelen ser personas comprometidas, buenazas, que no soportan ver sufrir a otros, volcados con los demás. Decepcionadas, muchas veces porque no han sabido ayudar, aunque hayan visto el problema a tiempo. A lo mejor no han llegado a comunicarlo, a lo mejor no les han creído... a lo mejor no han podido o no han sabido hacer nada, y eso es lo que mas les duele. Aceptan con estoicismo el sufrimiento propio, pero no soportan el ajeno.
Demasiado conscientes de la realidad.

Y, en muchos casos, intentando mantener la dosis exacta de alcohol en el cuerpo. O llegar a ese olvido que parece que alcanzan los demás. Y que a ellos les está vedado...

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Al final he caido
Hetoo

frases memorables:
Desde esta postura, si sonrío dejo de ver a María
beor
hmm


leyendo:
gestión de la diversidad
(Cristina Torrado)

En la Gestión de Recursos Humanos, el Eneagrama supone una nueva agrupación de competencia aplicable a la selección, a la retención y el desarrollo de nuestros profesionales. Nos permite conocer cuál será el futuro de las personas que incorporamos a nuestra organización, mucha mas allá de cuál ha sido su pasado. Guía los cambios estratégicos para multiplicar los resultados. Deja puertas abiertas para el cambio y la mejora. Favorece la comunicación, la eficiencia y el compromiso a través de la Gestión de la Diversidad.

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