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viernes, mayo 06, 2005
      ( 5/06/2005 ) Hetoo  
Madrid M-40 6:30 PM

Él:
Era una tarde de compras. No el mejor momento, teniendo en cuenta que era viernes por la tarde, el calor se empezaba a dejar notar y la fiebre del fin de semana ya había poseído a la mayoría de los madrileños, impeliéndoles a coger sus coches, saturar todas las carreteras y conseguir así trasladarse, en una odisea de muchas horas, a algún lugar también lleno de tráfico con el fin de gastar el fin de semana.

Pero era el día que tenían disponible y tenían que aprovecharlo.

Él conducía, el tráfico aunque denso, era fluido y no necesitaba prestarle mucha atención. Iba pensando en lo bien que había quedado el acuario. Cómo en un par de días y gracias a muchas horas de trabajo, había logrado que lo que antes pareciera un criadero de algas, se convirtiera en un recinto para peces. E incluso había conseguido que ella le acompañara a elegir algunas plantas para adecentarlo. ¡Si hasta habían comprado algunos peces nuevos! Una pena lo de los neones... los escalares se habían dado un buen festín la noche pasada. Con un poco de suerte al comprar los cardenales harían frente común y no habría mas bajas.

Hacía allí se dirigían, a la tienda de peces a por cardenales. No había dormido siesta y se notaba un poco cansado. Si conseguían aparcar mas o menos rápido y no había mucha gente a lo mejor le daba tiempo a dormir un ratito antes de salir.

Ella iba inmersa en sus pensamientos. La podía ver por el rabillo del ojo, recostada en el asiento, sin zapatos, con esos calcetines amarillo pálido y los pies estirados encima del salpicadero. No había dicho mucho desde que entró en el coche, y de vez en cuando un bostezo traicionaba el sueño que sentía. Los dos habían madrugado mucho ese día.

Como fondo al silencio entre ambos, la radio, donde el locutor entrevistaba a uno de los mejores guitarristas del mundo. No le estaban haciendo mucho caso, aunque tampoco les molestaba.

De repente ella se incorporó en el asiento, mientras decía en tono jocoso:
- ¡Un coche en dirección contraria! ¡Viva!

Él pegó un bote en el asiento que casi le hizo comerse el volante. La adrenalina invadió su cuerpo y sin pérdida de tiempo empezó a peinar la carretera con la vista intentando encontrar al conductor kamikace con el que se iban a chocar de un momento a otro...

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Ella:
Era una tarde de compras. No el mejor momento, teniendo en cuenta que era viernes por la tarde, el calor se empezaba a dejar notar y la fiebre del fin de semana ya había poseído a la mayoría de los madrileños, impeliéndoles a coger sus coches, saturar todas las carreteras y conseguir así trasladarse, en una odisea de muchas horas, a algún lugar también lleno de tráfico con el fin de gastar el fin de semana.

Pero era el día que tenían disponible y tenían que aprovecharlo.

Ella iba sentada en el asiento del copiloto, recostada en el asiento, con las piernas estiradas por encima del salpicadero, mientras dejaba que la modorra de la tarde la invadiera.

No se había tomado el café de después de comer y el ronroneo del motor, la voz monótona del locutor y la seguridad de una carretera conocida, la permitían aislarse un poco del entorno, mientras dejaba vagar sus pensamientos.

Ya casi habían acabado con las compras, una visita a la tienda de peces y a casa. Aunque no tenían mucho tiempo, ya que luego habían quedado para salir con unos amigos. Le daría tiempo a mirar los blogs, que hacía tiempo que no pasaba por allí, y por lo visto había varias entradas nuevas. Y es que últimamente no tenía muy claro en que se le iba el tiempo, pero no conseguía hacer todo lo que se proponía.

O perdía el tiempo en cosas inútiles como pasar toda la tarde en el coche. Alguien debería inventar el teletransportador de una vez. Coger el coche el viernes era una locura, pero algunas de las compras no podían esperar. Aunque la verdad es que había sido bastante rápido, el tráfico era mas fluido de lo que había esperado.

Y, de repente se dio cuenta, mucho mas fluido que en el otro sentido, donde estaban completamente parados.

- Mira - dijo con voz alegre, incorporándose en el asiento - ¡vamos en dirección contraria! ¡Viva! - Todos los demás van en el otro sentido, añadió ya para sí misma.

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-¿Dónde? ¿Dónde? - dijo él con cara de pánico

- Allí... - señaló ella - en el carril del otro sentido.

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Al final he caido
Hetoo

frases memorables:
Desde esta postura, si sonrío dejo de ver a María
beor
hmm


leyendo:
gestión de la diversidad
(Cristina Torrado)

En la Gestión de Recursos Humanos, el Eneagrama supone una nueva agrupación de competencia aplicable a la selección, a la retención y el desarrollo de nuestros profesionales. Nos permite conocer cuál será el futuro de las personas que incorporamos a nuestra organización, mucha mas allá de cuál ha sido su pasado. Guía los cambios estratégicos para multiplicar los resultados. Deja puertas abiertas para el cambio y la mejora. Favorece la comunicación, la eficiencia y el compromiso a través de la Gestión de la Diversidad.

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Piccara y el tráfico
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